
A temperaturas negativas, sus capacidades reales se apartan notablemente de los datos oficiales. Este artículo resume los resultados de las pruebas realizadas por el club automovilístico alemán ADAC y muestra cuánto puede reducirse la autonomía ya con un frío moderado de alrededor de −7 °C.
Por qué el frío afecta tanto a los vehículos eléctricos
La disminución de la temperatura impacta directamente en el funcionamiento de la batería de tracción. Los procesos químicos dentro del acumulador se ralentizan, aumenta la resistencia interna y una parte de la energía se destina adicionalmente a calefaccionar el habitáculo y mantener la temperatura operativa de la propia batería. Como resultado, aumenta el consumo eléctrico y se reduce la autonomía real con una sola carga.
Incluso en pruebas de laboratorio, donde se excluyen nieve, viento y terrenos complicados, se observa una caída notable de la eficiencia. En condiciones reales, el efecto suele ser aún más marcado.
Metodología de las pruebas ADAC
El club automovilístico alemán ADAC realiza de forma periódica pruebas comparativas de vehículos eléctricos en cámara climática. La temperatura en estas pruebas se establece en −7 °C, un nivel que no puede considerarse frío extremo. Los vehículos siguen un ciclo de conducción estándar con el sistema de calefacción del habitáculo activado, y posteriormente se comparan los resultados con los obtenidos a aproximadamente +23 °C.
Los datos obtenidos permiten evaluar el impacto del frío sin ajustes por estilo de conducción o condiciones de carretera, ofreciendo una imagen clara de la magnitud del problema.
Ejemplos más representativos
Los resultados de algunos modelos son especialmente ilustrativos. En el crossover Volkswagen ID.5, el consumo energético en frío se duplicó y la autonomía se redujo hasta aproximadamente 250 kilómetros. El Tesla Model 3, en condiciones similares, incrementó el consumo eléctrico casi un 70 %, lo que llevó su autonomía a alrededor de 240 kilómetros.
Los eléctricos urbanos compactos sufren aún más. El Peugeot e-208 y el Fiat 500 Electric no lograron superar los 200 kilómetros en la prueba invernal. El chino Leapmotor T03, con sus dimensiones y potencia modestas, registró menos de 150 kilómetros. El Dacia Spring, equipado con una batería de 24 kWh, en frío se limita prácticamente a unos 100 kilómetros de autonomía.
Panorama general del mercado
Incluso los vehículos eléctricos más grandes y costosos no escapan a esta realidad. Según los datos de ADAC, una reducción de la autonomía entre el 40 y el 50 % en condiciones de laboratorio es habitual. Así, el Skoda Enyaq RS pierde alrededor del 44 %, el Renault Scénic E-Tech cerca del 47 %, mientras que el Mercedes EQS, considerado de los más eficientes, cede aproximadamente un 27 %.
Con temperaturas que bajan hasta −15 °C, uso intensivo de la calefacción y conducción a altas velocidades, la diferencia entre la autonomía declarada y la real puede acercarse al doble.
Conclusión
Las pruebas de ADAC demuestran que el uso invernal continúa siendo un punto débil de los vehículos eléctricos. Ya con frío moderado la autonomía real se reduce significativamente y, en modelos con baterías pequeñas, llega a ser críticamente limitada. Estas características deben tenerse en cuenta al elegir un vehículo eléctrico y al planificar desplazamientos en época fría.