
Las negociaciones abarcan el uso de las capacidades productivas de Ford en Europa y un posible intercambio de tecnologías. Este enfoque refleja un esfuerzo por adaptarse a los cambios en el mercado automotriz global y al fortalecimiento de las marcas chinas.
Motivos para buscar un socio
La directiva de Ford reconoce abiertamente que la compañía se encuentra rezagada respecto a los fabricantes chinos en materia de vehículos eléctricos, software y sistemas de asistencia al conductor. Los competidores chinos implementan soluciones digitales más rápidamente y escalan con mayor eficiencia la producción de modelos eléctricos. En este contexto, Ford ve cada vez más la colaboración como una vía para acelerar su propio desarrollo.
Según fuentes del sector, las conversaciones entre Ford y Geely avanzan en varios frentes simultáneamente. El diálogo sobre cooperación en producción ha progresado de manera más notable que las discusiones acerca del uso conjunto de tecnologías.
Plantas europeas y política arancelaria
Un factor clave ha sido la política comercial de la Unión Europea. La imposición de aranceles adicionales a los vehículos eléctricos de origen chino ha complicado significativamente su exportación directa a Europa. En cambio, los automóviles fabricados dentro de la UE quedan exentos de estas restricciones.
En este escenario, Geely muestra interés por la planta de Ford en Valencia, España. La instalación tiene capacidad para producir hasta 450.000 vehículos al año, pero actualmente opera con carga parcial. En ella se fabrica únicamente el modelo Kuga, cuyas ventas anuales rondan las 130.000 unidades. El resto de la capacidad podría destinarse a la producción de vehículos Geely.
Beneficios potenciales para ambas partes
Para Geely, la localización de la producción en Europa permite acceder al mercado de la UE sin aranceles adicionales y mejora la flexibilidad logística. El grupo ya cuenta con experiencia en estrategias similares, utilizando instalaciones de socios en otras regiones del mundo.
Para Ford, el principal valor de la colaboración podría residir en el intercambio tecnológico. Las marcas chinas han avanzado notablemente en los últimos años en servicios conectados, sistemas de propulsión eléctrica y tecnologías de conducción automatizada. Estas soluciones podrían ayudar a Ford a acelerar la renovación de su gama de modelos.

Mercado estadounidense y restricciones
El mercado de Estados Unidos representa un aspecto aparte. Los vehículos eléctricos fabricados en Europa enfrentan en EE.UU. un arancel aproximado del 15 %, mientras que los provenientes de China superan el 100 %. Esto convierte a la producción europea en una opción potencialmente ventajosa también para envíos al otro lado del Atlántico.
Sin embargo, existen barreras regulatorias. En Estados Unidos rigen restricciones sobre el uso de tecnologías de vehículos conectados vinculadas a desarrollos chinos o rusos. Incluso con ensamblaje local, dichos sistemas podrían quedar prohibidos, lo que complica una transferencia tecnológica directa.
Conclusión
Las negociaciones entre Ford y Geely son reflejo de un proceso más amplio de reconfiguración en la industria automotriz mundial. El aprovechamiento de plantas europeas y una cooperación selectiva podrían otorgar ventajas tácticas a ambas partes. El avance futuro de esta iniciativa dependerá de las condiciones regulatorias y del nivel de disposición de las empresas para una integración más profunda.