
El mercado británico de autos nuevos ha experimentado una transformación notable en poco tiempo. Las marcas chinas, que hasta hace poco se veían como jugadores secundarios, han alcanzado una participación de dos dígitos en el mercado y han empezado a superar a las marcas europeas tradicionales. El desarrollo de esta situación es importante no solo para el Reino Unido, sino también para los países de la Unión Europea, donde operan mecanismos regulatorios similares.
Las cuotas obligatorias como base de los cambios
El factor clave ha sido la implementación en Reino Unido del programa Mandato de Vehículos de Cero Emisiones (Zero Emission Vehicle Mandate). Este obliga a los fabricantes de autos a garantizar un porcentaje determinado de vehículos eléctricos en el volumen total de ventas. En 2025, esta cifra alcanzó el 28 %, y en los próximos años se espera que suba hasta el 80 % o más.
Por cada auto con motor de combustión interna que se venda por encima del límite permitido, se aplican multas fuertes —alrededor de 17,000 euros por vehículo. Sin embargo, la ley permite una alternativa: los fabricantes pueden compensar la parte faltante de vehículos eléctricos comprando los llamados “créditos” a las empresas que vendieron más autos eléctricos de lo establecido.

Por qué ganan las marcas chinas
Precisamente este sistema ha resultado especialmente beneficioso para los fabricantes chinos de autos. Sus líneas de modelos están enfocadas desde el principio en vehículos eléctricos, que encajan mucho más fácil en las normas. Como resultado, estas compañías no solo cumplen con los requisitos, sino que también generan ingresos extra vendiendo los créditos sobrantes a sus competidores.
Al cierre de 2025, la participación combinada de las marcas chinas en Reino Unido se acercó al 10 %. La mayor contribución vino de varios fabricantes importantes y sus submarcas, que en solo un par de años alcanzaron decenas de miles de ventas al año. Para comparar, algunas marcas europeas con larga trayectoria quedaron considerablemente atrás en volumen de registros.

Problemas para los fabricantes tradicionales
Las marcas europeas se encuentran en una posición más complicada. La mayor parte de la demanda sigue siendo para autos a gasolina y diésel, pero cumplir con las cuotas de eléctricos requiere gastos importantes. Al final, las compañías se ven obligadas a pagar multas o a transferir dinero a competidores que están mejor adaptados a los requisitos.
Esto provoca un debilitamiento de las posiciones de las marcas que hace poco se consideraban líderes estables del mercado británico, y acelera la redistribución de las participaciones a favor de los nuevos jugadores.
Mercado abierto y sus consecuencias
Un factor adicional ha sido la política comercial de Reino Unido. A diferencia de la Unión Europea, el país no impuso aranceles más altos a los autos eléctricos chinos. Esto permitió a las empresas chinas ofrecer precios competitivos y aumentar su presencia más rápido.
Paralelismos con la situación en la UE
Procesos similares ya se notan en los mercados de la Unión Europea. Las ventas de marcas chinas crecen a gran velocidad, incluso en países donde hace poco prácticamente no existían. Aunque por ahora la escala es diferente, la dirección del desarrollo coincide en gran medida con el escenario británico.

Conclusión
La experiencia de Reino Unido muestra que el rápido crecimiento de los fabricantes chinos de autos no se debe solo a las características de sus vehículos, sino también a las particularidades de la regulación. Las cuotas obligatorias de vehículos eléctricos y el sistema de redistribución financiera crean condiciones en las que los nuevos jugadores obtienen una ventaja significativa. Si se mantiene el rumbo actual, una dinámica similar podría intensificarse en otros países europeos.