Freedom Car en EE. UU.: derecho a un auto sin conexión

En Estados Unidos proponen garantizar el derecho a comprar un «auto sin conexión»

El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, presentó una iniciativa para que los compradores puedan elegir autos nuevos sin conexión permanente a internet y sin algunos asistentes electrónicos obligatorios

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El concepto recibió el nombre de Freedom Car, o «Auto de la Libertad». Por ahora no se trata de una ley aprobada, sino de una propuesta que será debatida en el Congreso.

Cómo debería ser un Freedom Car

La idea principal consiste en crear una categoría específica de vehículos capaces de funcionar plenamente sin conexión a la red. El auto no debería depender de servicios en la nube, actualizaciones remotas ni del envío permanente de datos. También se propone permitir versiones sin ciertos sistemas de asistencia al conductor cuando el comprador no los considere necesarios.

Esto no implica eliminar por completo la electrónica. El motor, los frenos, las bolsas de aire y otros componentes principales de los vehículos modernos son controlados mediante módulos electrónicos. La propuesta se refiere principalmente al equipo relacionado con servidores externos, recopilación de información, alertas e intervenciones automáticas en la conducción.

Por qué surgió esta iniciativa

Incluso las versiones básicas de los autos nuevos incorporan cada vez con mayor frecuencia sistemas multimedia conectados, navegación satelital, módulos telemáticos y diversos asistentes de manejo. Entre ellos se encuentran el sistema de mantenimiento de carril, el reconocimiento de señales de tránsito, la alerta por exceso de velocidad y el monitoreo de la atención del conductor.

Parte de este equipo se instala debido a requisitos legales, mientras que otros componentes se incluyen por decisión de los fabricantes. Las compañías automotrices suelen unificar sus plataformas electrónicas para distintos mercados, ya que producir varias versiones técnicamente diferentes de un mismo modelo complica la fabricación.

Como resultado, cada vez es más difícil comprar un auto nuevo con una cantidad mínima de funciones conectadas. El concepto Freedom Car busca garantizar el derecho a elegir una versión simplificada, en lugar de dejar su producción exclusivamente a criterio del fabricante.

Precio y protección de datos

Las cámaras, radares, sensores y módulos de comunicación adicionales influyen en el precio del vehículo. Los gastos no se limitan a la fabricación: el equipo complejo también aumenta el costo del diagnóstico y de las reparaciones después de un accidente. Prescindir de componentes no obligatorios podría, en teoría, reducir el precio de las versiones de entrada.

El segundo aspecto está relacionado con la privacidad. Un vehículo conectado puede recopilar información sobre la ubicación, los recorridos, los hábitos de manejo y el estado técnico. Un auto completamente independiente de servidores externos reduciría la cantidad de datos transmitidos y la dependencia del propietario respecto a la infraestructura digital del fabricante.

Perspectivas de la propuesta

Sean Duffy expuso la iniciativa en una carta dirigida al Congreso y publicada por la Asociación Estadounidense de Constructores de Infraestructura de Transporte. Su análisis posterior requerirá definir qué sistemas podrían ser opcionales y cuáles deberán seguir siendo obligatorios por motivos de seguridad.

Freedom Car sigue siendo, por ahora, un concepto político y técnico. Su objetivo es ofrecer la posibilidad de elegir entre un vehículo completamente conectado, con una amplia gama de asistentes, y una versión más sencilla que conserve las funciones básicas de seguridad sin una conexión permanente a la red.