
Sin embargo, la impresión cambia al revisar el apartado mecánico. En una generación donde algunos esperaban el regreso de un diésel potente y eficiente, esta opción simplemente no existe. Aquí surgen las primeras dudas.
Cómo llegó el Patrol a esta situación
La historia del Patrol comienza en 1951 y casi todas sus generaciones han incorporado versiones diésel en algún momento. Desde la tercera generación, las variantes diésel superaron en popularidad a las de gasolina, algo lógico en un vehículo elegido por su capacidad de tracción, resistencia y autonomía en condiciones exigentes.
Incluso cuando en 2010 se lanzó la sexta generación exclusivamente con motores de gasolina, las versiones diésel del modelo anterior siguieron a la venta. Ahora, con la llegada de la séptima generación, el Patrol deja definitivamente atrás la era diésel.
Las motorizaciones disponibles
La oferta se limita a dos opciones de gasolina: un V6 atmosférico de 3.8 litros y un V6 biturbo de 3.5 litros. Ambos son respetables, pero en un SUV que supera los 5.3 metros de longitud se podría esperar mayor variedad. Esto resulta especialmente notable en mercados como Australia, donde los diésel siguen siendo muy valorados en los grandes todoterrenos.



Por qué no habrá diésel
La explicación oficial de Nissan apunta a las preferencias de los clientes. Sin embargo, la demanda de SUV diésel continúa creciendo en regiones como Australia y Estados Unidos. Los competidores directos —desde el Toyota Land Cruiser hasta la Ford F-150— mantienen sus opciones diésel y registran buenas ventas.
En realidad, la decisión responde a la política corporativa. Nissan impulsa fuertemente las tecnologías eléctricas y de bajas emisiones, y el diésel no encaja en esa visión estratégica. Esto ocurre a pesar de que la marca cuenta con un motor diésel 2.3 litros procedente del Navara, aunque sea una unidad de diseño anterior.
Cuáles pueden ser las consecuencias
El panorama es incierto. El Patrol anterior ofrecía una combinación amplia de motores y adaptaciones por mercado. El nuevo modelo podría perder atractivo para ciertos segmentos precisamente porque la marca ha optado por decidir qué necesitan los clientes.



Sin emociones de por medio, la situación se resume así:
- mercados donde el diésel es clave se quedan sin alternativas;
- los competidores pueden aprovechar esta circunstancia;
- el Patrol podría perder terreno que mantuvo durante décadas.
La compañía lo atribuye a un cambio de tendencias. Sin embargo, cuando las tendencias van en contra de la demanda real, parece más una imposición de lo que el fabricante considera conveniente. La historia de la industria automotriz demuestra que este tipo de apuestas no siempre terminan bien.
El nuevo Patrol tiene todo para ser un excelente todoterreno, pero quizá deje de ser un referente popular. Ese podría ser el aspecto más significativo de esta decisión.