
Por un lado, Hyundai y Kia establecieron nuevos récords en volumen total de vehículos vendidos. Por otro, el segmento de vehículos eléctricos mostró una caída pronunciada y sostenida en la demanda. Estos datos permiten evaluar las verdaderas preferencias del mercado sin apoyos externos y comprender mejor las tendencias actuales.
Crecimiento general impulsado por modelos tradicionales
Hyundai cerró el año en Estados Unidos con 901,686 vehículos registrados, lo que representa un incremento del 7.8 % respecto al período anterior. Kia también mejoró sus cifras, comercializando 852,155 unidades y superando por primera vez la barrera de las 800 mil unidades en un año. El crecimiento fue de aproximadamente el 7 %.
La principal contribución a esta dinámica positiva provino de los modelos con motorizaciones de gasolina e híbridas. En Hyundai, el Tucson lideró con 234,230 unidades y un crecimiento del 13.6 %. Le siguieron Elantra y Santa Fe, así como el gran Palisade, que mantiene posiciones sólidas en el segmento de SUV grandes.
En Kia, la mayor demanda correspondió al Sportage, con 182,823 unidades vendidas. También registraron buen desempeño Telluride, K5 y el miniván Carnival, lo que señala un interés sostenido por modelos prácticos y versátiles.
Fuerte caída en el interés por vehículos eléctricos
En medio del crecimiento general, el retroceso en el segmento eléctrico resulta especialmente evidente. En Hyundai, el resultado positivo del Ioniq 5 se debió principalmente a los primeros meses del año, cuando aún estaban vigentes los subsidios federales. En la segunda mitad del año la demanda cayó drásticamente: las ventas del cuarto trimestre se redujeron a más de la mitad.
El sedán Ioniq 6 presentó resultados negativos durante todo el año, con registros de diciembre en mínimos históricos. El nuevo Ioniq 9 aportó volumen solo de forma nominal, al no haber estado presente previamente en el mercado, aunque sus cifras absolutas siguen siendo modestas.
Situación de Kia en el segmento eléctrico
Kia enfrentó una caída aún más marcada. Las ventas del EV6 se redujeron casi en una tercera parte, mientras que el EV9 grande perdió más del 40 % respecto al año anterior. Tras el fin de los programas de apoyo, la demanda cayó a niveles que no permiten considerar a los eléctricos como un motor clave de ventas.
Conclusiones de fin de año
Las estadísticas estadounidenses indican que, sin incentivos financieros, los vehículos eléctricos aún no logran competir de manera estable con los automóviles tradicionales. Para Hyundai y Kia, esto representa dificultades para recuperar las inversiones en la electrificación, pero al mismo tiempo confirma la solidez de su negocio principal. La libre elección de los compradores y la ausencia de presión administrativa terminaron beneficiando positivamente los resultados globales de ambas marcas.