
Tras su salida de Stellantis, no se retiró de la vida pública. Al contrario, ha dado numerosas entrevistas y publicó un libro en el que analiza el futuro de la industria automotriz. Por supuesto, no pasó por alto el tema de Tesla y su excéntrico fundador, Elon Musk.
De estrella de Stellantis a crítico de Tesla
Cuando Tavares dirigía Stellantis, consiguió enemistarse tanto con los aficionados de los motores V8 de gasolina como con los distribuidores, molestos por su agresiva apuesta por la electrificación. Por eso, cuando fue despedido de forma repentina en diciembre del año pasado, pocos lo lamentaron. Sin embargo, el exdirectivo no tiene planes de desaparecer: ahora comparte con gusto sus opiniones y predicciones.
En una entrevista reciente afirmó que Tesla podría no llegar a 2035. “No estoy seguro de que la compañía exista dentro de diez años”, señaló. Según él, la empresa enfrenta dos amenazas importantes, y la primera es el creciente poder de los fabricantes chinos.
China avanza mientras Musk se distrae
Las marcas chinas están lanzando vehículos eléctricos más rápido, más baratos y, en muchos casos, con una calidad ya superior. Su éxito se basa en cadenas de suministro optimizadas y costos muy bajos, lo que les permite mantener precios decenas de por ciento más bajos. Incluso Tesla lo tiene cada vez más difícil, especialmente cuando los chinos inician guerras de precios tanto en su mercado como en el extranjero.
La segunda amenaza, según Tavares, radica en el propio Musk. Considera que Elon podría perder interés en el negocio automotriz y volcarse hacia los robots, el espacio o la inteligencia artificial. Y, siendo sinceros, esto suena bastante plausible, tomando en cuenta su historial.
Tesla pierde impulso
En los últimos años Tesla se parece más a una empresa de tecnología que a un fabricante tradicional de autos. Los nuevos modelos tardan en llegar: han pasado seis años desde el lanzamiento del Model Y, y el Cybertruck no ha cumplido las expectativas. Si el ritmo de innovación no se acelera, la ventaja competitiva de Tesla podría desaparecer.
Los inversionistas también empiezan a inquietarse: gran parte del valor de la compañía depende de la figura de Musk. Si él se aleja hacia otros proyectos, la confianza del mercado en Tesla podría caer tan rápido como sus acciones en un mal día.
A manera de conclusión
Se puede estar o no de acuerdo con las declaraciones de Tavares, pero hay realidades claras: los chinos avanzan con fuerza, la competencia se intensifica y Tesla ya no parece invencible. Los precios de los vehículos eléctricos bajan, los márgenes se reducen y hasta gigantes como Musk se ven obligados a replantear sus estrategias. Dentro de diez años el panorama de la industria podría ser muy diferente, y no está garantizado que Tesla continúe en la cima.