
En los últimos años, los vehículos eléctricos han participado cada vez más en este tipo de pruebas de alto perfil, mostrando cifras de potencia impresionantes. Sin embargo, un ejemplo reciente en pista demuestra claramente que tener miles de caballos de fuerza no garantiza superioridad en dinámica general.
El papel de las vueltas cronometradas en la industria automotriz
Históricamente, los récords de vuelta han servido más como prueba de equilibrio del vehículo que como simple herramienta de marketing. Para lograr un tiempo rápido en un circuito complejo se necesita algo más que un motor potente: frenos eficientes, enfriamiento estable, chasis predecible y capacidad para mantener el rendimiento durante toda la sesión.
Circuitos largos y técnicamente exigentes como el Nordschleife de Nürburgring son especialmente buenos para exponer las debilidades de un auto. Aquí no basta con una aceleración explosiva momentánea, sino con la constancia durante varios minutos de manejo intenso.
Fortalezas y debilidades del tren motriz eléctrico
Los autos eléctricos dominan en disciplinas donde la aceleración en recta es clave. Los motores eléctricos entregan fácilmente miles de caballos con respuesta instantánea. Pero bajo carga prolongada aparecen limitaciones relacionadas con el peso de las baterías, la gestión térmica y el rendimiento de los frenos.
En pista esto se traduce en puntos de frenado más tempranos, manejo más cuidadoso de los neumáticos y reducción de ritmo en tramos largos. Como resultado, gran parte de esa potencia extrema no se aprovecha al máximo.
Una comparación reveladora en Nürburgring
El hipercar eléctrico Yangwang U9 Extreme, con una potencia declarada de 3,018 caballos de fuerza, completó una vuelta al Nordschleife en 6 minutos y 59 segundos. Técnicamente es el mejor tiempo entre vehículos eléctricos, pero en comparación absoluta queda atrás del Porsche 911 GT3 de gasolina, con motor atmosférico de 4.0 litros y 510 caballos, acoplado a una transmisión manual, que registró 6 minutos y 56 segundos.
La diferencia conceptual resalta el problema central: un vehículo de cerca de 2.5 toneladas y potencia extrema resultó más lento que un modelo mucho más ligero y mecánicamente sencillo.
Qué hay detrás de las cifras de récord
El deportivo eléctrico se produjo en serie limitada y está orientado principalmente a demostrar tecnología. Su batería de aproximadamente 80 kWh solo soporta un número reducido de vueltas rápidas, mientras que los autos de pista de combustión pueden mantener un ritmo constante todo el día.
Esto subraya la diferencia de enfoques: en un caso se trata de un logro puntual en una categoría específica y, en el otro, de una herramienta deportiva equilibrada apta para uso regular en pista.
Conclusión
El ejemplo de Nürburgring nos enseña que los récords de vehículos eléctricos en pista requieren contexto. La potencia extrema por sí sola no sustituye la ligereza, la resistencia y un ajuste armónico del chasis. Al evaluar el avance en autos deportivos, sigue siendo decisivo el conjunto de características y no solo cifras récord aisladas.