
La iniciativa busca acelerar el proceso legislativo, pero genera interrogantes sobre la calidad de la regulación y posibles riesgos para la seguridad vial.
Cómo llegó la IA al sistema de regulación gubernamental
El uso de algoritmos de inteligencia artificial en la administración estadounidense ya no es un secreto. Según declaraciones oficiales, estas tecnologías se aplican en diversas dependencias, incluyendo en la preparación de proyectos de reglas federales. El Departamento de Transporte de EE.UU. es el que más activamente promueve este enfoque en la actualidad.
De acuerdo con el asesor de la dependencia Gregory Zerzan, la IA se utiliza para generar borradores de documentos normativos. Posteriormente, estos textos son revisados y perfeccionados por el personal del departamento. El principio básico del enfoque se resume de forma sencilla: el borrador debe ser “suficientemente bueno” para continuar trabajando en él, no necesariamente perfecto desde el primer intento.
Apuesta por la velocidad y la eficiencia
Una de las principales razones para implementar la IA es el deseo de reducir los plazos de preparación de nuevas normas. Tradicionalmente, el desarrollo de un solo acto normativo puede tomar meses o incluso años. Según estimaciones de representantes del departamento, los modelos de lenguaje modernos son capaces de generar un texto inicial en tan solo unos minutos.
Se espera que, gracias a esto, los borradores de normas puedan ser enviados para revisión a la Oficina de Información y Asuntos Regulatorios en un plazo de 30 días. A futuro, la IA podría participar en la elaboración de entre el 80 y el 90 % de los proyectos de nuevas normas en materia de tránsito vial.
El rol del factor humano en el nuevo proceso
A pesar de la implementación activa de la tecnología, la decisión final sigue correspondiendo a las personas. Los funcionarios federales revisan los textos, corrigen imprecisiones y eliminan errores relacionados con las llamadas “alucinaciones” de la inteligencia artificial: situaciones en las que el algoritmo genera datos incorrectos o inventados.
Excolaboradores del departamento de transporte comparan este modelo de trabajo con el uso de un asistente sin experiencia, capaz de preparar rápidamente un borrador, pero que requiere supervisión y correcciones constantes.
Reacción pública y preocupaciones de seguridad
La penetración activa de la IA en la gestión pública genera reacciones encontradas en la sociedad. La tensión aumenta porque se trata de normas que impactan directamente en la seguridad vial. Los críticos temen que una excesiva prioridad a la velocidad pueda derivar en una disminución de la calidad regulatoria.
Por su parte, las autoridades destacan que la inteligencia artificial no sustituye a los expertos, sino que solo ayuda a acelerar las etapas rutinarias del trabajo, dejando las decisiones clave en manos de los especialistas.
Conclusión
El uso de inteligencia artificial para preparar normas de tránsito en Estados Unidos refleja una tendencia general hacia la digitalización de la gestión pública. Este enfoque puede acelerar significativamente el proceso de desarrollo de actos normativos, pero requiere un control estricto y procedimientos de revisión transparentes. La calidad de la futura regulación y el nivel de seguridad en las carreteras estadounidenses dependerán en gran medida de cuán eficazmente se logre equilibrar la automatización con la evaluación experta.