
Tras más de una década al frente de la compañía, Oliver Blume dejó el puesto de CEO. Su salida cierra un periodo en el que uno de los fabricantes más rentables del mundo enfrentó una fuerte caída en ventas y pérdida de confianza por parte de los inversionistas. Este reportaje analiza las causas principales de la crisis y las decisiones que la provocaron.
El inicio del giro estratégico
Una de las primeras grandes decisiones de Blume al asumir el cargo fue apostar por una electrificación acelerada de la gama. En aquel momento parecía lógico: el sector hablaba constantemente del fin de los motores de combustión y las autoridades endurecían las normas ambientales. Sin embargo, la ejecución de Porsche resultó demasiado unilateral.
El punto crítico fue lanzar el nuevo Macan exclusivamente como vehículo eléctrico, sin ofrecer en paralelo una versión con motor de gasolina. Esto limitó las opciones para los clientes y alejó a una parte del público que prefiere los propulsoros tradicionales.
La reacción del mercado y la caída en ventas
El impacto se sintió con mayor fuerza en el mercado chino, que durante años fue uno de los más importantes para Porsche. En pocos años la marca perdió cerca del 70 % de sus clientes en ese país. La combinación de cambios en las preferencias del consumidor y la falta de flexibilidad en la oferta fue la principal causa.
Las cifras lo confirman: en los primeros tres trimestres del último año reportado, las entregas cayeron 26 % hasta alrededor de 32,200 unidades. En comparación, en el mismo periodo de 2021 se superaron las 95,000 vehículos. Ante esto, Porsche tuvo que reducir su presencia en la región y ajustar personal.
Reevaluación de las decisiones
Poco antes de su salida, Blume reconoció públicamente que la empresa había calculado mal la situación, especialmente con el Macan. También admitió que Porsche subestimó la demanda a largo plazo de vehículos con motor de combustión interna, la cual, según él, se mantendrá fuerte al menos otros 10 a 15 años.
Otro tema fue la organización de la producción. La directiva consideró ensamblar modelos localmente en China, pero el temor a dañar la imagen de lujo llevó a descartar la idea. Al final, la compañía quedó a la espera de los resultados de la estrategia revisada, que no serán inmediatos.
¿Qué sigue?
Regresar a una gama más equilibrada llevará tiempo. Ampliar la oferta con versiones de gasolina, incluyendo el Macan y la familia 718, tomará varios años. Mientras tanto, Porsche deberá operar con el portafolio actual, que no satisface completamente las expectativas de sus clientes tradicionales.
A partir de 2026, el liderazgo pasa a Michael Leiters, quien anteriormente dirigió áreas de ingeniería y gestión en otras marcas deportivas. Se espera de él un enfoque más pragmático y ajustes basados en los errores cometidos.
Conclusiones
Los últimos años demostraron que incluso una marca poderosa es vulnerable cuando interpreta mal las señales del mercado y las expectativas de sus clientes. Para Porsche, este capítulo ha sido una lección sobre la importancia de la flexibilidad y el equilibrio entre innovación y las tradiciones que han forjado su reputación durante décadas.