
En papel el plan parecía prometedor. La realidad actual es más directa: la producción de varios modelos ya se ha detenido mientras el inventario sigue presionando a los concesionarios. Para mover los autos eléctricos menos populares, la marca se ha visto obligada a implementar reducciones de precio significativas.
Cuando la estrategia supera la practicidad
La suposición era simple: los clientes premium querrían autos eléctricos premium. En la práctica, incluso los entusiastas leales de la marca se han mostrado reacios a cambiar de modelos diésel y de gasolina probados a crossover eléctricos pesados y costosos con autonomía modesta, especialmente cuando el precio se acerca al de una casa de lujo.
La tecnología en sí no es el problema. El asunto es que Mercedes posicionó estos autos como el futuro por defecto en lugar de una elección consciente. El mercado ha respondido claramente, mostrando que muchos compradores todavía no están listos para abandonar los propulsores convencionales.

Descuentos generosos
Un ejemplo claro es el Mercedes-Maybach EQS 680. Los descuentos actuales alcanzan aproximadamente 46,000 euros, además de incentivos previos que en conjunto superan los 70,000 euros. Para un modelo de este nivel, esta medida va más allá de una promoción rutinaria y señala un serio debilitamiento de la demanda.
Otros modelos EQ también han recibido ajustes. Los descuentos en el EQB, EQE y sus variantes crossover oscilan entre aproximadamente 6,400 y 9,600 euros según la especificación. La versión eléctrica de la icónica G-Class ha recibido un bono de alrededor de 4,600 euros. Oficialmente se describe como respuesta a las “condiciones del mercado”, pero en esencia busca mejorar el atractivo de la gama.
Por qué los compradores siguen dudando
Las razones son prácticas:
- precios altos de lanzamiento — incluso el prestigio de la estrella de tres puntas tiene límites;
- compromisos prácticos en peso, aerodinámica, eficiencia y dependencia de la infraestructura de carga;
- competidores que a veces ofrecen un equilibrio más equilibrado de precio, autonomía y tecnología.
Los clientes premium pagan por algo más que un emblema; buscan confianza en la compra. Cuando aparecen descuentos sustanciales poco después del lanzamiento, surgen inevitablemente preguntas sobre el valor.

El camino por delante
Parece que Mercedes está reevaluando en silencio su estrategia de autos eléctricos. Algunos modelos probablemente saldrán sin sucesores directos, mientras que las futuras generaciones se centrarán más en la racionalidad y las necesidades reales de los clientes en lugar de objetivos conceptuales.
Este episodio ofrece una lección para toda la industria: incluso un fabricante centenario puede equivocarse en el momento si acelera demasiado hacia el futuro. Los autos eléctricos han llegado para quedarse, pero todavía deben demostrar su practicidad diaria y su valor real más allá de una declaración tecnológica.