
El habitáculo del Mitsubishi Outlander 2007–2012 está realizado con un estilo sobrio y funcional, donde predomina el plástico duro en el tablero y paneles de puertas. Los materiales no son de lujo, pero sí resistentes y de buena calidad —el plástico se siente agradable al tacto y, con un uso adecuado, no presenta ruidos con el tiempo.
La consola central es sencilla: en las versiones pre-facelift cuenta con un panel clásico que incluye controles de clima analógicos, radio con CD y botones bien distribuidos. El cuadro de instrumentos tiene iluminación blanca, es muy legible y cuenta con esferas grandes. El volante multifunción (controles de audio y crucero) aparece en las versiones medias y altas.
La posición de manejo es cómoda: los asientos delanteros ofrecen buen soporte lateral, y los ajustes de altura del asiento y telescópico del volante permiten encontrar una postura ideal para cualquier estatura. La segunda fila es amplia gracias a la distancia entre ejes de 2670 mm —hay buen espacio para piernas y cabeza para adultos. La tercera fila opcional (7 plazas) es solo recomendable para niños o trayectos cortos.
La cajuela es uno de los puntos fuertes: 541 litros en la versión de 5 plazas, que se expanden hasta 1691 litros con la segunda fila abatida. El piso doble incluye compartimentos para objetos pequeños, y la famosa "tapa abatible" (portón inferior) facilita cargar objetos pesados o sentarse en el borde. Gran practicidad para familias, salidas de fin de semana o viajes por carretera.

Versiones en el mercado mexicano
En México, el Mitsubishi Outlander II se ofreció en varios niveles de equipamiento adaptados al mercado local y norteamericano. Las denominaciones más comunes incluían ES (base), LS/SE, XLS y la tope de gama con motor V6.
- Básica (ES): Tapicería en tela, aire acondicionado manual, vidrios eléctricos, sistema de audio básico con CD, rines de acero, bolsas de aire frontales. Generalmente tracción delantera con motor 2.4 litros.
- Intermedia (LS/SE): Clima automático, control de crucero, rines de aluminio 16–18", sensores de lluvia y luz, bolsas laterales y de cortina, audio MP3, asientos delanteros calefactables.
- Premium (XLS): Tapicería en piel (o combinación), asiento del conductor eléctrico, sistema de audio premium Rockford Fosgate (9 bocinas + subwoofer), quemacocos disponible, faros de xenón, cámara de reversa.
- Tope (con 3.0 V6): Equipamiento completo: piel, audio Rockford Fosgate, multimedia con navegación (en algunos), pantalla a color, paquete eléctrico total, opción de 7 plazas.
En el mercado de seminuevos en México, las versiones LS/SE y XLS con piel y Rockford Fosgate son las más buscadas por su excelente equilibrio entre equipamiento, confort y precio.
Actualizaciones del habitáculo por año
Los cambios más importantes llegaron con el facelift de 2009–2010. El diseño general se mantuvo similar, pero se introdujeron mejoras notables:
- Nueva consola central con insertos plateados y mejor ergonomía.
- Pantalla multifunción a color en versiones altas.
- Materiales mejorados: plásticos más suaves en el tablero, nuevas opciones de tapicería (piel oscura y clara).
- Mejor aislamiento acústico (mats adicionales en puertas y piso) —las versiones facelift son 3–5 dB más silenciosas.
- Iluminación de instrumentos más suave y detalles cromados adicionales.
Las unidades facelift (2010–2012) se valoran más en México: el habitáculo se ve más actual, hay menos ruido en carreteras en mal estado y los materiales aguantan mejor el paso del tiempo.

Defectos comunes del habitáculo
En 2025, los problemas típicos en Outlander II usados incluyen:
- Plásticos duros que se rayan fácilmente, sobre todo en puertas y consola.
- Piel (especialmente clara) que se agrieta y desgasta después de 150,000–200,000 km; la tela resiste mejor.
- Desgaste en volante y palanca de cambios —la piel se pela.
- Aislamiento acústico regular: ruido de rodadura y viento se nota arriba de 100 km/h (pre-facelift más ruidoso).
- Tercera fila estrecha, con piso alto de cajuela en versiones 7 plazas.
- Visibilidad trasera limitada por pilares gruesos —la cámara ayuda mucho si está equipada.
- Posibles crujidos de plásticos en calor extremo o frío, común en el clima mexicano con cambios de temperatura.
- Sistema multimedia obsoleto: sin Bluetooth de serie en bases, pantalla pequeña.
Muchos dueños mejoran estos aspectos: insonorización extra, fundas, cambio a pantalla Android, etc.

Conclusión
En 2025, el habitáculo del Mitsubishi Outlander 2007–2012 se siente anticuado frente a estándares actuales —sin pantallas grandes, pocos materiales suaves ni acabados premium. Sin embargo, sigue siendo muy práctico, resistente y espacioso: ideal para familias, salidas al campo o viajes por carretera en México.
La mejor opción para el mercado mexicano suele ser una versión LS/SE o XLS facelift (2010+): piel o tela de calidad, clima automático, calefacción, buen audio y quemacocos por un sobreprecio razonable (alrededor de $20,000–$40,000 MXN más que una básica). Las versiones base se sienten muy sencillas, y las V6 tope de gama resultan más caras de mantener.
Al comprar, revisa con atención:
- Estado de piel/tela (grietas, desgaste).
- Ausencia de ruidos o malos olores en el habitáculo.
- Funcionamiento correcto de clima y multimedia (Rockford Fosgate es un gran plus).
- Conservación de plásticos y volante —señal de buen cuidado.
- Mecanismo de tercera fila (si la tiene) —prueba abatir y levantar.
El habitáculo del Mitsubishi Outlander II sigue destacando por su funcionalidad sin complicaciones —uno de los interiores más familiares y prácticos de su época en el mercado de seminuevos mexicano.