29 mayo 2025
Compré el Kia Sportage SX Turbo en la primavera de 2019 y ya he recorrido 52.000 kilómetros. Desde el primer momento me atrajo el renovado aspecto de la cuarta generación: faros afilados, parrilla esculpida y una línea de techo ligeramente más baja que le dan al crossover un carácter deportivo elegante. En el interior, el habitáculo es espacioso, especialmente para el conductor y el pasajero delantero, y los asientos de cuero con calefacción y ventilación son muy cómodos. El sistema multimedia se conecta sin retrasos, y el audio Harman Kardon crea un ambiente casi de concierto en el interior. La tracción total es útil en condiciones de hielo y en carreteras rurales en mal estado, aunque no es recomendable para un todoterreno serio. Durante el tiempo de uso no he tenido averías importantes — solo mantenimientos habituales y el cambio de piezas de desgaste, y la garantía de siete años da mucha tranquilidad. El consumo de combustible es de unos 11–12 litros en ciudad y unos 8 litros en carretera, aceptable para un motor turbo con tracción total. Sin embargo, hay algunos inconvenientes: el aislamiento acústico no es el mejor — por encima de 110 km/h se oyen claramente el ruido de los neumáticos y el viento, lo que puede cansar en viajes largos. La suspensión es bastante rígida, por lo que se notan los baches y badenes, especialmente con llantas de 19 pulgadas. El maletero de 503 litros es más pequeño que el de algunos competidores, a veces insuficiente para el equipaje familiar grande, y la ventana trasera estrecha limita la visibilidad, aunque los sensores y la cámara ayudan. En general, por los aproximadamente 29.000 dólares que pagué, obtuve un crossover elegante, dinámico y fiable que cumple muy bien sus funciones principales. Si puedes convivir con la suspensión rígida y el maletero no muy grande, es una buena elección.