
En lugar del motor de combustión interna habitual, de los motores eléctricos o de la batería de tracción, en la construcción se han aplicado cilindros con aire comprimido. Estos actúan sobre las ruedas traseras y las obligan a desplazarse en relación con la carrocería, generando fuerza de tracción.
El desarrollo por el momento solo existe como prototipo, construido sobre la base de un Audi antiguo. Los creadores consideran que este esquema puede resultar especialmente útil en superficies resbaladizas — nieve, lodo o terreno suelto. Sin embargo, antes de la aplicación en serie de la tecnología quedan numerosas cuestiones técnicas e ingenieriles.
Cómo funciona el accionamiento neumático
La base del sistema la forman cilindros neumáticos vinculados al eje trasero. Al suministrar aire comprimido, ejecutan movimientos bruscos de vaivén y transmiten la fuerza a las ruedas. Exteriormente, el trabajo del mecanismo recuerda a equipo industrial: las ruedas no solo giran, sino que también se desplazan notablemente hacia adelante y hacia atrás sobre guías especiales.
Según el concepto de los desarrolladores, este principio debe ayudar al automóvil a adherirse mejor a la superficie. En pavimento suelto o resbaladizo, la rueda puede apoyarse con mayor fuerza en el suelo que con la transmisión convencional del par motor a través de los semiejes. En cierta medida, esto se asemeja al funcionamiento de la maquinaria todoterreno, donde no solo importa la potencia del motor, sino también la capacidad de mantener el contacto con el camino.
Por qué el sistema está instalado solo en la parte trasera
Para la aplicación completa de este esquema en las cuatro ruedas habría sido necesario proporcionarles un amplio margen de espacio para el movimiento longitudinal. En el eje delantero esto es especialmente difícil: las ruedas deben girar al mismo tiempo para la dirección del automóvil, y los desplazamientos adicionales pueden afectar seriamente la estabilidad y la precisión de la dirección.
Por ello, en Rosmar H se limitaron al eje trasero. Incluso en esta variante, las ruedas sobresalen considerablemente más allá de las dimensiones habituales de la carrocería durante el funcionamiento del mecanismo. Para un automóvil de carretera, habría sido necesario cubrir una construcción similar con elementos protectores especiales para eliminar el riesgo para peatones, otros automóviles y el propio conductor.
Cuestiones sobre la aplicación práctica
Los creadores del prototipo afirman contar con capacidades dinámicas muy elevadas, incluyendo aceleración de 0 a 100 km/h en 0,3 segundos. Sin embargo, los materiales publicados no permiten confirmar estos datos. En el video, el automóvil avanza lentamente y a tirones, mientras que el propio sistema genera un ruido apreciable.
Además, para la operación en vías de uso público, la construcción debe adaptarse a los requisitos actuales de seguridad. Los elementos móviles de la suspensión, el importante recorrido de las ruedas y el funcionamiento de los cilindros neumáticos crean dificultades adicionales para la certificación. Una tarea separada será la durabilidad del mecanismo bajo cargas constantes, contaminación y bajas temperaturas.

Experiencia de proyectos anteriores
La idea del automóvil con aire comprimido no es nueva. Uno de los proyectos más conocidos fue la compañía francesa MDI, fundada por el ingeniero Guy Nègre a inicios de los años 90. Más tarde presentó el modelo compacto Minicat y planeó establecer la producción en colaboración con Tata Motors.
En el concepto de MDI se utilizaban depósitos de aire comprimido a alta presión. Este debía mover pistones que hacían girar el cigüeñal. No obstante, el proyecto no llegó a la producción masiva: el sistema resultó complejo, costoso y no ofrecía un alcance suficiente.
La principal característica de este tipo de soluciones radica en que el aire comprimido no constituye una fuente de energía independiente. Es necesario generarlo previamente con un compresor que consume electricidad u otra energía externa. Por lo tanto, la eficiencia de todo el esquema depende no solo del automóvil, sino también de la forma de producir y almacenar el aire comprimido.
El prototipo de Rosmar H muestra uno de los enfoques no convencionales al movimiento del automóvil; sin embargo, por ahora sigue siendo un desarrollo de investigación. Para su utilización práctica será necesario confirmar la seguridad, la confiabilidad, la eficiencia y la posibilidad de integrar este sistema en una construcción de serie.