General Motors EV1 — Noticias de autos del mundo: la historia del vehículo eléctrico que la propia compañía destruyó | automotive24.center

General Motors EV1: el vehículo eléctrico que destruyeron sus propios creadores

La historia de este automóvil recuerda un drama con elementos de ciencia ficción

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A finales de la década de 1990, General Motors lanzó su primer vehículo eléctrico de producción en serie: el EV1. Era tan inusual que se decidió no venderlo directamente: el auto solo podía rentarse. GM quería comprobar si los conductores comunes estaban listos para cambiar a la propulsión eléctrica y cuán viable podía ser un proyecto similar.

Nacimiento y entusiasmo del público

El primer paso fue el prototipo PrEView de 1994: solo 50 unidades. La compañía esperaba un interés modesto, pero en California y Nueva York los teléfonos literalmente no paraban de sonar: decenas de miles de solicitudes para prueba de manejo. Este entusiasmo convenció a GM de lanzar la versión de producción. En 1996, el EV1 salió a las carreteras: elegante, futurista, con un bajo coeficiente de arrastre y un funcionamiento casi silencioso. Aceleraba de 0 a 100 km/h en 8 segundos, lo que era impresionante para un vehículo eléctrico en esa época. La autonomía era de alrededor de 130 km, y esto sin ningún modo “eco”.

Tecnologías y problemas

Hacia 1999 apareció la segunda generación, con baterías de níquel-metal-hidruro de mayor capacidad. El vehículo se volvió más ágil y podía recorrer hasta 160 km con una sola carga. Pero pronto surgieron problemas conocidos por cualquier propietario moderno de vehículo eléctrico: degradación de las baterías, reparaciones costosas y falta de infraestructura. Para la corporación esto significaba costos enormes, y GM decidió terminar el programa. Todas las 1 117 unidades fueron recuperadas de los arrendatarios y enviadas a desguace. A los compradores que se habían enamorado de sus EV1 ni siquiera se les dio la oportunidad de comprar el auto.

Cómo el vehículo eléctrico se convirtió en leyenda

Sin embargo, alrededor de cuarenta ejemplares milagrosamente sobrevivieron: fueron transferidos a universidades y museos con fines educativos, pero con el tren motriz desactivado. Uno de esos vehículos surgió recientemente en Atlanta: un EV1 verde con número de chasis V212, que había estado estacionado en el terreno de la universidad durante muchos años. El auto se encuentra en un estado deplorable: vidrios rotos, óxido y huellas de vandalismo. Pero incluso así causó revuelo en la subasta y se vendió por 104 000 dólares (aproximadamente 98 000 euros).

Por qué esta historia es importante

El EV1 no fue solo un experimento: fue un precursor de la era en la que hoy dominan Tesla, el Hyundai Ioniq y el VW ID.3. En su momento GM consideraba que el transporte eléctrico era un camino sin salida. Ahora el mundo se mueve exactamente en esa dirección. Es notable que el proyecto fallido de finales de los 90 se haya convertido en el símbolo del comienzo de una nueva era.

Tal vez, si General Motors no hubiera temido sus propias innovaciones en ese entonces, estaríamos conduciendo vehículos eléctricos desde hace veinte años. Aunque, por otro lado, precisamente este “avance automovilístico con signo negativo” convirtió al EV1 en una leyenda que se recuerda hasta hoy.