
Y si alguien pidiera nombrar al candidato menos adecuado, sin dudarlo señalaría al legendario "cubo" de Mercedes. Brutal, pesado, con una aerodinámica similar a la de un ladrillo: se le aprecia precisamente por razones muy distintas. Ahora, a este clásico le han instalado un tren motriz eléctrico, elevando su peso a casi 3.1 toneladas y dotándolo de una batería de 116 kWh. ¿Impresionante? Técnicamente, no lo es.
Cómo convertir un icónico todoterreno en un experimento peculiar
Mercedes, por supuesto, hizo un esfuerzo considerable. Conservaron el característico diseño anguloso, abandonaron la denominación EQG, involucraron al CEO de la compañía, maximizaron la estrategia de marketing e incluso contaron con estrellas de Hollywood. Lo llevaron a Las Vegas para demostrar que el vehículo puede girar sobre su eje como un tanque. La idea era, por decir lo menos, ambiciosa. Sin embargo, el mercado respondió con claridad.
La demanda del G eléctrico es tan débil que la marca se vio obligada a duplicar los descuentos, algo completamente inusual en la gama G-Class. Normalmente estos modelos se venden sin rebaja alguna, pero en este caso apareció de pronto un 10 % de descuento. En Alemania, el precio del G580 with EQ Technology bajó aproximadamente de 142 600 € a 128 400 €. En el segmento premium, esto roza lo escandaloso.

Por qué los clientes evitan el nuevo modelo
Las razones son evidentes:
- Peso cercano a las tres toneladas: excesivo para el uso off-road.
- La aerodinámica limita la autonomía y la batería resulta muy pesada.
- Los compradores del "G" buscan el sonido del motor, el aroma de la gasolina y un carácter rudo, no un tren motriz eléctrico silencioso.
Además, por el mismo precio se puede adquirir un G-Class convencional con motor de combustión interna, que conserva mucho mejor su valor en el mercado de segunda mano.
Ventas: expectativas frente a la realidad
En año y medio se han vendido menos de dos mil unidades en toda Europa. Para un modelo con ese prestigio, el resultado es decepcionante. Según la prensa alemana, en los concesionarios permanecen como stock inmovilizado. Curiosamente, en Chequia se vendieron 25 unidades, una cifra notable para un mercado de ese tamaño.
Sin embargo, a nivel global la situación no cambia. Las versiones clásicas —G 450d, G 500, G 63— siguen vendiéndose sin descuentos. La variante eléctrica continúa siendo la excepción, y Mercedes lo tiene muy claro.

¿Qué sigue?
Lo más preocupante es que para 2027 la marca planeaba lanzar una G-Class más pequeña y completamente eléctrica. Tras el desempeño del G580, parece razonable replantear esa estrategia. De lo contrario, el patrón podría repetirse, aunque a menor escala.
Incluso las marcas más icónicas cometen errores. En el caso del G-Class eléctrico, las señales de alerta eran visibles desde lejos, incluso con mal tiempo y sin luces altas.