
Esto aplica especialmente a los sistemas de climatización y calefacción, que suelen tener que ajustarse durante la marcha. En este contexto, la actualización del crossover coreano KGM Torres se ha convertido en un ejemplo revelador de cómo un fabricante decidió replantear su propio enfoque en la disposición del habitáculo.
Tras el restyling, el modelo recupera los controles físicos, además de una serie de mejoras técnicas. Los cambios afectaron tanto a la ergonomía del interior como a la parte técnica del vehículo.

Por qué los controles táctiles generan dudas
En los últimos años, muchas marcas de automóviles prescindieron casi por completo de los botones e interruptores clásicos. La mayoría de las funciones se trasladaron a la pantalla central del sistema multimedia, incluida la configuración del climatizador, la calefacción de los asientos y la del volante.

Este enfoque permite dotar al interior de un aspecto más moderno, aunque en el uso cotidiano a menudo resulta menos práctico. Esto se nota sobre todo en invierno, cuando, tras arrancar el motor, hay que esperar a que se cargue el sistema multimedia para activar la calefacción o el calentamiento de los asientos.
Un problema adicional son los pequeños iconos táctiles, que obligan al conductor a apartar la atención de la vía. Ante la expansión de los sistemas de control de fatiga y de monitoreo de la atención del conductor, se genera una situación contradictoria: el vehículo exige al mismo tiempo la máxima concentración en la carretera y obliga a usar un menú táctil complejo incluso para acciones sencillas.

Qué cambió tras el restyling
KGM, anteriormente conocida como SsangYong, decidió recuperar parcialmente los mandos tradicionales en el habitáculo del Torres. Tras la actualización, la consola central recibió un bloque de climatización rediseñado con tres reguladores físicos.

Ahora los ajustes principales se pueden volver a modificar casi al tacto, sin distraerse buscando la opción adecuada en el menú del sistema multimedia. Al mismo tiempo, el fabricante no renunció por completo a las soluciones digitales: parte de las funciones sigue integrada en la interfaz táctil.
Por fuera, el restyling resultó bastante discreto. El vehículo conservó el conocido diseño de la carrocería, y los cambios afectaron principalmente a los detalles:
- parachoques rediseñados;
- nuevas llantas de 20 pulgadas;
- un color gris adicional para la carrocería;
- una longitud de carrocería ligeramente mayor, hasta 4,7 metros.

Nueva transmisión e interior actualizado
Entre los cambios técnicos, uno de los principales fue la aparición de una nueva transmisión automática de ocho velocidades para la versión de gasolina del modelo. Anteriormente, el vehículo equipaba una caja de seis velocidades que no siempre funcionaba de forma eficiente con el motor turbo de 1,5 litros y 170 caballos de potencia.

La nueva transmisión busca mejorar la suavidad de funcionamiento y reducir el consumo de combustible en condiciones reales de conducción. Los grupos motrices, en general, se mantuvieron sin cambios, incluida la variante híbrida.
El interior también recibió un nuevo volante con mandos más cómodos, el software actualizado del sistema multimedia Athena 2.5 y hasta dos plataformas para la carga inalámbrica de teléfonos.

Un enfoque práctico en el segmento de los SUV grandes
El KGM Torres sigue siendo uno de los crossovers grandes más accesibles de su categoría. Con una longitud de cerca de 4,7 metros, el modelo ofrece un habitáculo espacioso, un equipamiento moderno y un diseño bastante inusual que distingue al vehículo frente a rivales más conservadores.
La historia del regreso de los botones físicos muestra que parte de los fabricantes empieza a prestar más atención a la practicidad en el uso diario de los vehículos. A pesar del rápido desarrollo de las tecnologías digitales, los mandos tradicionales siguen siendo demandados, sobre todo en vehículos pensados para el uso cotidiano.